jueves 31 de mayo de 2007

Los inicios de 3 Palos (I Parte)

Muchos recuerdos de mi juventud tengo que me atan indisolublemente a mi amigo Edwin. Hoy pensaba cómo nos conocimos. Indudablemente fue en el colegio Salesiano y creo que fue en aquellos retiros vocacionales con el Padre Giussepe Carraro, de quien guardo recuerdos de un gran hombre, cariñoso y sacerdote atento a los jóvenes inquietos como lo era yo entonces. Estamos hablando de los años 1990 a 1991, cuando cursábamos los últimos años de la enseñanza básica. No tengo remembranzas de él de cuando éramos más chicos.

Si recuerdo ahora un grupo bastante desordenado en los retiros del colegio, entre los que destacaban Oscar Arnés, el guatón amigo de Edwin (de cuyo nombre no me acuerdo), Carlos Vera y tantos otros. En esos años yo ya tenía la mente puesta en la música y en formar un grupo de rock y con mi partner Felipe Hunrichse empezaba a aprender mis primeros acordes en una pequeña guitarra que me había regalado mi madrina (tan pequeña que el día que se me ocurrió ponerle cuerdas metálicas, pasó a mejor vida).
Pero si hay una imagen que nunca se borró de mi mente fue una vez en el Seminario Salesiano de Lo Cañas en Santiago. Allí ya éramos estudiantes de enseñanza media, segundo o tercero quizás. Estábamos haciendo hora conociendo y esperando el momento de emprender rumbo al terminal de buses para volver a Concepción. En el seminario había una habitación grande, un casino creo, o una sala de estar, con amplias mesas, muy iluminado lo recuerdo también, y en la entrada principal un gran piano.

Me veo caminando por el pasillo abierto, junto a una vegetación preciosa a mi lado izquierdo y un Cristo. A la derecha iban apareciendo las puertas que conducían hacia las distintas dependencias del Seminario Salesiano. Hacia mis espaldas recuerdo que quedaba el acceso al santuario y al fondo, frente a mi seguía el pasillo y doblaba hacia arriba. Por ese lugar había otra escalera que bajaba hacia las piezas de los postulantes, que eran jóvenes egresados del colegio y que iniciaban con mucho entusiasmo, pero también mucho temor, su vida en el camino al sacerdocio. Esas piezas las veíamos con mucho respeto, pues se suponía que en algunos años más podríamos dar nosotros el mismo paso, difícil y que implicaba un duro sacrificio personal por la vida consagrada. Palabras muy grandes para un adolescente de 16 ó 17 años.
En fin, caminaba por aquel pasillo atraído por la música que salía de aquel piano. La melodía me era conocida, alguien estaba tocando el piano de la canción November Rain de Guns n' Roses. Al asomarme a la puerta estaba Edwin tocando esas notas, y me dejó asombrado la capacidad que tenía para improvisar en ese instrumento que a mi me parecía tan complicado.
De inmediato armé el puzzle en mi cabeza e imaginaba la nueva formación de los Tres Palos, la banda de rock que quería formar en Concepción. Felipe era el cantante y guitarrista del grupo, yo podría seguirlo en el bajo o segunda guitarra y a Edwin lo veía como un perfecto tecladista o segunda guitarra también. De alguna forma intentaba cuadrar la formación de Guns n Roses con lo que hacíamos nosotros. Casi de inmediato le propuse unirse a nosotros.
Pronto conoció a Felipe y congeniaron bastante bien, incluso musicalmente, pues con él aprendió mucha de su técnica en la guitarra.
A veces competíamos sanamente y sin decirnoslo, por ser el "preferido del maestro" que era Felipe Hunrichse, de quien íbamos aprendiendo la música que nos gustaba. Y sin quererlo, ambos podíamos cumplir bien el papel del otro, ya que nos convertimos en ágiles aprendices. Así Edwin también tocaba bajo y guitarra como yo, pero yo igual fui aprendiendo algo del piano, porque ese instrumento me atraía demasiado.
Hoy Edwin se ha convertido en un gran músico, compositor y cantante, con un estilo propio que nos ha dejado perplejos a sus compañeros de banda, por la versatilidad y sobre todo la creatividad de sus composiciones.
Tiempo después, muchos años después, Edwin me confesaría que le cargaba la idea de ser tecladista. Y con razón, lo suyo era la guitarra, y así lo ha demostrado. Sin embargo, mientras estuvimos en el coro polifónico de Concepción, esa habilidad en el piano le sirvió para afianzarse como el gran músico que es.

(Continuará).